Una colaboración no reduce la responsabilidad.

AGENCIAS Y COLABORACIONES

Cuando una agencia acepta visibilidad como parte de la contraprestación, no está aceptando trabajar peor, sino cobrar de otra manera.

El enfoque exacto:

Son acuerdos comerciales perfectamente válidos y pueden resultar positivos para ambas partes: la pareja accede a determinadas condiciones y la agencia obtiene exposición, contenido, posicionamiento o notoriedad.

Pero esa visibilidad no es gratuita.

Una colaboración suele implicar más negociación, contratos más extensos, coordinación de menciones, derechos de imagen, publicaciones, exclusividades y acuerdos paralelos con otros proveedores. Es decir: aunque disminuya la contraprestación económica directa, la complejidad de la gestión puede aumentar considerablemente.

El problema aparece cuando algunas agencias interpretan el descuento concedido como una autorización tácita para reducir también el nivel de implicación. Aunque evidentemente, esto no se verbalice.

1. Una colaboración no es un favor

Es una operación comercial en la que una parte del precio se sustituye por otra forma de retorno: visibilidad, alcance, contenido o posicionamiento.

Por tanto, no debería generar agradecimiento, condescendencia ni una jerarquía extraña entre agencia y cliente. Ambas partes han aceptado unas condiciones porque consideran que el intercambio les resulta beneficioso.

2. En realidad, puede producir más trabajo

Hay que negociar no solo con la pareja, sino también con proveedores que deberán aceptar condiciones especiales. Además, deben quedar definidos:

* Las menciones y publicaciones.

* Los plazos.

* Los formatos.

* Los derechos de uso de imágenes.

* La identificación de los proveedores.

* Las exclusividades.

* Las obligaciones posteriores al evento.

La colaboración no simplifica necesariamente el proyecto. Muchas veces lo amplifica. El proyecto, las gestiones, y el tiempo.

3. El descuento no puede traducirse en abandono operativo

Bodas que terminan siendo coordinadas por personas sin experiencia, equipos que desconocen el espacio, montajes delegados en becarios que nunca han realizado una visita técnica y agencias que confían en que el catering, la finca o los demás proveedores terminen resolviendo aquello que les correspondía dirigir.

No es solamente una falta de atención al cliente. Es una transferencia silenciosa de responsabilidad hacia otros profesionales que no han firmado ese compromiso.

4. Los demás proveedores no están para “sacar la boda”

Cuando una agencia disminuye su implicación porque sabe que alrededor existen buenos profesionales capaces de solucionar los problemas, está utilizando la competencia de terceros como red de seguridad para compensar su propia ausencia.

El resultado puede salir bien. Pero que la boda salga adelante no significa que haya sido correctamente gestionada.

5. La identidad de marca también se demuestra cuando se cobra menos

Este es probablemente el argumento más elegante y profundo del artículo.

La calidad de una agencia no debería depender del margen económico concreto de cada boda. Si una colaboración ha sido libremente aceptada, el proyecto debe conservar:

* El mismo criterio.

* La misma dirección.

* La misma exigencia.

* La misma responsabilidad.

* El mismo nivel de representación de la marca.

Porque una boda realizada bajo colaboración también lleva el nombre de la agencia. Quizá, incluso, lo lleve de forma más visible que ninguna otra.

Una colaboración puede modificar el precio, las condiciones y la forma de compensación. Lo que nunca debería modificar es el compromiso adquirido. Porque cuando una agencia acepta una boda, acepta también la responsabilidad completa de dirigirla, aunque una parte de sus honorarios se pague en visibilidad.

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